Apple finalmente entró al mercado de los teléfonos plegables
Después de años de rumores, Apple presentó oficialmente el iPhone Duo, su primer smartphone plegable.
El dispositivo utiliza un formato tipo libro. Cerrado, ofrece una pantalla exterior de 5,4 pulgadas y un tamaño compacto que Apple compara con un pasaporte. Al abrirlo, aparece una pantalla interior de 7,6 pulgadas, la más grande incorporada hasta ahora en un iPhone.
Ambas pantallas utilizan la misma relación de aspecto, una decisión que permite que el contenido cambie proporcionalmente entre una y otra. Apple también rediseñó la experiencia de iOS para aprovechar el nuevo formato, incluyendo escenarios de consumo de contenido, videojuegos y multitarea.
El iPhone Duo incorpora el nuevo chip A20 Pro, una arquitectura de doble batería y un sistema térmico con cámara de vapor. Su precio comienza en US$1.999, colocándolo directamente en la gama más alta del mercado.
Es probablemente uno de los cambios físicos más importantes que ha recibido el iPhone en años.
Pero Apple no inventó el teléfono plegable.
Y ahí comienza la parte realmente interesante.
Apple llega tarde a una categoría que ya existía
Samsung lleva varias generaciones desarrollando dispositivos Galaxy Fold. Google también participa en esta categoría y fabricantes como Huawei, Oppo y Xiaomi han experimentado con diferentes aproximaciones al concepto.
Los plegables, por lo tanto, no nacieron con el iPhone Duo.
De hecho, siguen siendo una parte pequeña del mercado. Associated Press sitúa actualmente a los teléfonos plegables por debajo del 5% de las ventas globales de smartphones.
Entonces, ¿por qué importa tanto que Apple haya decidido entrar ahora?
No porque la llegada de Apple garantice que todos utilizaremos teléfonos plegables dentro de unos años.
Importa porque estamos viendo una convergencia.
Fabricantes importantes están experimentando con nuevas formas físicas, mientras que los sistemas operativos comienzan a prepararse para experiencias que ya no dependen de una única dimensión de pantalla.
Google, por ejemplo, describe actualmente un ecosistema en el que las aplicaciones deben funcionar entre teléfonos, plegables, tablets y otras superficies, y con Android 17 está impulsando un enfoque de desarrollo que denomina “adaptive first”.
Quizá la noticia más importante no sea simplemente que Apple fabricó un iPhone que se dobla.
Quizá sea que otro de los grandes ecosistemas móviles acaba de aceptar que la pantalla de un smartphone ya no necesariamente tiene que permanecer igual mientras lo utilizamos.
El gran cambio quizá no sea que el teléfono deje de ser rectangular. Es que la pantalla del teléfono deje de tener un tamaño fijo.
¿Estamos ante el principio del fin del smartphone tradicional?
Probablemente no.
Al menos no todavía.
La llegada del iPhone Duo puede generar la impresión de que estamos frente a una transición inmediata hacia los teléfonos plegables, pero los datos actuales aconsejan ser más prudentes.
Los plegables continúan representando una fracción pequeña de las ventas mundiales de smartphones y todavía enfrentan obstáculos importantes: precios elevados, complejidad de fabricación, peso, grosor y las dudas que algunos consumidores mantienen alrededor de la durabilidad de pantallas y bisagras.
El propio lanzamiento de Apple ofrece otra pista.
Junto al iPhone Duo, la compañía presentó los iPhone 18 Pro y iPhone 18 Pro Max, manteniendo el formato tradicional dentro de su gama premium.
Eso hace que un escenario de coexistencia parezca, por ahora, mucho más razonable que uno de sustitución.
Durante los próximos años podríamos acostumbrarnos a ver familias de productos donde convivan teléfonos tradicionales y plegables:
iPhone Pro e iPhone Duo.
Galaxy S y Galaxy Fold.
Teléfonos diseñados para quienes priorizan simplicidad y otros capaces de transformarse cuando el usuario necesita más espacio.
Por eso, entre 2026 y 2028 la historia podría no ser “los plegables reemplazaron al smartphone”, sino algo mucho más gradual:
los plegables dejaron de ser una rareza y comenzaron a convertirse en otra opción dentro de la gama alta.
La verdadera transformación podría estar en la pantalla
Aquí es donde el iPhone Duo se vuelve más interesante que sus especificaciones.
Durante años hemos pensado el diseño digital alrededor de tres grandes escenarios:
Desktop. Tablet. Mobile.
Cuando diseñamos para móvil, normalmente imaginamos una pantalla vertical relativamente pequeña. El tamaño puede variar entre dispositivos, pero el concepto permanece prácticamente igual.
Un plegable cambia esa lógica.
El usuario puede estar navegando con una pantalla compacta, abrir físicamente el mismo dispositivo y continuar utilizando la misma aplicación sobre una superficie considerablemente mayor.
Puede pasar de una columna a dos.
De consultar rápidamente una información a trabajar sobre ella.
De reproducir un video en una pantalla pequeña a consumirlo sobre una superficie cercana a una tablet.
Incluso puede utilizar diferentes posiciones físicas del dispositivo.
La documentación de Android para plegables ya distingue entre estados completamente abiertos y parcialmente abiertos, además de posturas como tabletop y book, y recomienda crear experiencias adaptativas capaces de modificar su distribución según el espacio y configuración disponibles.
Eso introduce una diferencia importante.
Ya no estamos hablando únicamente de adaptar un sitio o aplicación a diferentes dispositivos.
Estamos empezando a hablar de adaptar una experiencia a diferentes estados del mismo dispositivo.

Un mismo dispositivo puede ofrecer experiencias diferentes según el estado de su pantalla. El reto ya no consiste únicamente en diseñar para distintos tamaños, sino en entender cómo cambia la experiencia cuando el propio dispositivo se transforma.
¿Qué significa esto para el diseño digital?
Es posible que aquí veamos cambios antes de que los teléfonos plegables sean realmente masivos.
Google ya está pidiendo a los desarrolladores abandonar algunas suposiciones tradicionales sobre orientación y tamaño de pantalla. En su documentación para los nuevos dispositivos Galaxy, por ejemplo, recomienda interfaces fluidas, adaptativas y conscientes incluso de elementos físicos como pliegues y bisagras.
Eso puede parecer un detalle exclusivamente técnico, pero tiene una consecuencia mucho mayor.
Durante años, una conversación típica alrededor de un sitio web podía reducirse a:
¿Cómo se ve en desktop?
¿Cómo se ve en tablet?
¿Cómo se ve en móvil?
En el futuro esa clasificación podría quedarse corta.
Podríamos comenzar a pensar en experiencias:
compactas, normales, expandidas y multitarea.
No significa que tengamos que rediseñar hoy todos los sitios web pensando en teléfonos plegables.
Significa que la definición de “mobile” podría comenzar a hacerse mucho menos precisa.
Y para empresas, diseñadores, desarrolladores y profesionales de marketing digital, esa evolución merece atención.
Porque la forma en que consumimos contenido siempre termina influyendo en la forma en que diseñamos contenido.
Entonces, ¿cómo podrían verse los smartphones en 2028?
Nadie puede saberlo todavía.
Pero la evidencia actual permite plantear un escenario bastante menos extremo que imaginar la desaparición del teléfono tradicional.
Podríamos llegar a 2028 con dos grandes formatos conviviendo dentro de la gama alta.
Por un lado, smartphones tradicionales: más sencillos, delgados y familiares.
Por otro, dispositivos plegables capaces de convertirse en una superficie mayor cuando el usuario lo necesite.
El éxito del segundo grupo dependerá de algo más que tecnología.
Los precios tendrán que bajar. La durabilidad tendrá que generar confianza. Los dispositivos deberán hacerse más ligeros y delgados. Y, sobre todo, los usuarios tendrán que encontrar suficientes razones para abrir esa pantalla durante su vida cotidiana.
Porque una tecnología no se vuelve masiva simplemente porque sea impresionante.
Se vuelve masiva cuando resulta útil.
El iPhone Duo comienza en US$1.999. Eso por sí solo deja claro que estamos viendo el comienzo de una categoría premium, no el reemplazo inmediato del smartphone convencional.
Pero si los precios disminuyen, la tecnología madura y los desarrolladores comienzan a crear experiencias que realmente aprovechen estas pantallas, la conversación hacia finales de esta década podría ser muy diferente.
Tal vez el cambio ya comenzó
El iPhone Duo no significa el final del smartphone que conocemos.
Tampoco demuestra que dentro de dos años todos llevaremos un teléfono plegable en el bolsillo.
Pero sí representa otra señal de que una de las ideas más estables de la era móvil comienza a cambiar.
Durante casi dos décadas hemos diseñado experiencias digitales pensando que un teléfono tenía una pantalla de determinado tamaño.
Ahora esa pantalla puede cambiar mientras la estamos utilizando.
Y mientras Apple, Google, Samsung y otros fabricantes continúan explorando esa posibilidad, quizá estemos haciendo la pregunta equivocada al preguntarnos si el futuro del smartphone será plegable.
La pregunta más interesante podría ser otra:
¿Qué podremos hacer cuando dejemos de pensar en la pantalla del teléfono como algo estático?



